Sigo revelando las fotos de este fin de semana del taller impartido por Ángel Trujillo.
Y llega uno de los momentos más difíciles, que es el momento de la selección final: Elegir esas fotos diferentes, atractivas, de composición y luces perfectas… aquellas que identifican la sesión.
Particularmente me cuesta mucho filtrar, todavía tengo que acostumbrar a mi ojo para diferenciar aquellas fotos que me resulten diferentes. Quizás por el hecho de ser todas pequeñas creaciones mías (con sus muchos errores y pocos aciertos) el proceso me resulta especialmente lento.
Y para ello pongo un par de ejemplos: Las fotos que ilustran este post. Estas fotos están hechas tirando de ISO alta y abriendo el diafragma a valores de f/1.8 – f/2.0 para conseguir esa luz de la que no podía disfrutar (porque otros compañeros estaban haciendo sus fotos con los flashes de estudio dentro del esquema montado).
Se puede apreciar –sobre todo a mayor tamaño- que las fotos tienen algo de ruido fruto de subir el ISO y de que mi cámara no se comporte en las condiciones idóneas para los valores de ISO aplicados (y aquí apunto que he procesado la foto para reducirle el ruido en la medida de lo posible)… pero es que la actitud de Irina y su pose me parece tan espectacular… que me parece una pena no mostrar estas fotos…
Mi conclusión: Una buena cámara te puede ayudar a hacer buenas fotos, pero no es, ni de lejos, lo más importante. Captar la esencia, el momento, lo que transmite la fotografía es mucho más importante que una foto se ajuste a esos estándares de calidad de muchas veces nos autoimponemos.
