Madrugar suele tener sus recompensas: Aprovechas el día, tienes más tiempo para hacer las cosas que siempre tienes en esa lista de «to do» y, si te gusta la fotografía, puedes presenciar momentos como el de esta mañana.
Y eso que jugábamos en desventaja con el cambio horario que nos ha robado una hora de sueño, una hora de imaginar como sería el amanecer de hoy.

Casualidades del destino hacen que encuentres lugares como el de hoy, cercano, de fácil acceso y con un montón de opciones.
Un lugar con infitias opciones… o al menos yo lo he visto así porque me he quedado con ganas fotografías: Estaba viendo las composiciones en mi mente pero las nubes, puñeteras como ellas mismas, han decidido que tendremos que volver otro día, que con el momento que nos han regalado íbamos servidos… y la verdad es que no es para menos.

Un contraste de luces y claros, una explosión de color que ha durado un instante… ¡pero que instante! Momentos por los que ves que ha merecido la pena salir a la aventura, a visitar un sitio desconocido.
Esta ha sido mi primera salida acompañado –hasta el momento siempre había capturado mis amaneceres en solitario– y espero que se vuelva a repetir. Desde aquí lanzo el guante a Raúl, Manuel y Javi para la próxima -y a todo aquel que se quiera apuntar-. Estos momentos, estas fotos del amanecer en la playa de La Mata, merecen ser compartidos.

A lo largo del post os he dejado unas capturas, aquí podéis ver algunas más (con algún HDR incluido)















