El mecanismo fotográfico de mi mente está continuamente en movimiento… Inconscientemente tengo una parte activa de mi mente procesando imágenes, viendo encuadres, pensando ideas, editando creatividad… mi lista de cosas que quiero hacer avanza de forma inversamente proporcional al tiempo que puedo dedicarle a ellas, con lo que se van acumulando. Como decía hace unos días, voy con el freno de mano puesto 🙂

Tendrán su tiempo, llegará su momento y seguro que algunas verán la luz… no buscando la comparativa y el reconocimiento sobre otros, sino buscando mi reconocimiento interior, buscando la satisfacción personal, buscando la mejora continua como objetivo final. Ese es mi camino. Sé que haciendo bien las cosas todo tiene su recompensa.

Porque os cuento este «rollo», pues un poco por reflexión personal y otro como introducción a la serie «Tintas y versos«.

¿De qué va esta serie? Muy fácil…Esta sesión pretende ser un pequeño homenaje a la cultura del hip-hop desde mi visión fotográfica de moda.

Vale … ¿y como encaja mi reflexión anterior con estas fotos? Pues como nexo de unión entre toda la gente que he conocido en este tiempo y que son admiradores de la cultura del hip hop. Ellos saben quien son y para mi representan ese valor solidario, el de compartir, el de buscar la satisfacción personal de conseguir una buena foto… y si puede ser en compañía, mejor. Todos tenemos nuestro ego -para que lo vamos a negar-, pero compartir esos momentos está por encima del efímero éxito personal que consigues con una foto, ya que nuestra mejor foto siempre está por llegar… y con amigos mola más

La serie, con María como protagonista (a la que veréis asiduamente por aquí por lo fácil que es trabajar con ella y los resultados que vamos a ir consiguiendo), se centra en esa cultura del hip-hop (elementos característicos de vestuario, frases, rimas y tinta), uniendo fotografías con textos pertenecientes a temas del mundo del rap.

Ellas. Amantes de un instante o de vida.
Ellas. Estrellas y espinas. Bellas damas que te aman o te asesinan
(Nach ft. Ismael Serrano)

Me he atrevido con pequeño texto de presentación de esta serie, estos son mis versos… mi tinta es fotográfica:

Esta serie es un pequeño homenaje
para aquellos hacen de la rima su traje.
Visten de palabras todos los momentos,
sensaciones, amores, denuncias y lamentos.

No soy de este tipo de música rimada
pero los admiro por sus letras trabajadas.
Estas fotos con María son mi aportación
para un mundo que descubro con admiración.

Por cierto, la primera canción, un temazo de Nach con Ismael Serrano (este más cercano a mis gustos musicales)


Espero que os guste la serie 😉

Hace unos días publicaba mi amigo Juan Gimenez un artículo sobre consejos para la realización de fotografía infantil, recomendaciones que suscribo totalmente y que, para muestra quería poner un botón… en este caso, una pequeña sesión con el «bichejo» de Ana.

En este caso centramos la sesión bajo los siguientes parámetros.

1. Una localización conocida… que hay más conocido para un peque que el parque donde pasa mucho de su tiempo con sus amiguitos

2. Vamos a jugar… en este caso, vamos a jugar al escondite. Para Ana no soy un ser extraño, ya nos «conocemos», pero eso no quiere decir que no le resulte novedosa la situación. Asi pues, mientras ella se esconde y yo la voy buscando vamos sacando buen material.

3. Soy transparente… si, hay momentos en los que hay que alejarse de los protagonistas, volvernos invisibles y tener la cámara siempre dispuesta. En estas situaciones los protagonistas se sienten más cómodos, no se sienten observados y salen bellas estampas naturales.

Desde el punto de vista técnico, todas estas fotos están hechas con luz natural, sin la utilización de ningún tipo de flash y usando la 6D más el 85 mm f/1.8, que me permite mantener cierta distancia con los protagonistas sin que se sientan cohibidos por mi cercana presencia.

Sacamos mucho más material de este sesión de familia, aquí podéis ver la sesión completa

Ya sabéis, si queréis un bonito recuerdo familiar, mirad las cosas chulas que podemos llegar a sacar 😉

 

Estoy haciendo algunas incursiones en el mundo de la fotografía social y me gustaría dejar constancia en el blog de cuál es el enfoque que me gustaría darle a mi fotografía dentro de ese campo.

Cuando uno hace una incursión en un terreno que no controla, lo primero que debe hacer es documentarse. Ver fotos y más fotos. Analizar el sector, detectar líderes, aprender de sus fotografías… y luego, con todo ese “exceso” de información… olvidarlo y darle tu propio enfoque con un único objetivo: Ofrecer la máxima calidad y un resultado altamente atractivo.

Concibo la fotografía como un arte y en este caso mucho más: No creo en aquello de hacer fotos a diestro y siniestro… hay que buscar la foto, capturar momentos especiales, miradas, gestos…  Hay que documentar ese día tan especial ya que las fotos, con el paso del tiempo, será el único recuerdo tangible que quede… y hay que hacerlo de forma singular.

En un futuro me extenderé con este tema analizando elementos que considero imprescindibles tener en cuenta, pero sí que os avanzo un par de detalles que para mí son de vital importancia.

Por un lado, totalmente necesario conocer a los protagonistas que vas a fotografiar. Ello te permitirá ganar confianza y que el día importante vaya todo más fluido y la naturalidad sea la predominante en la sesión (fuera las fotografías forzadas)

Por otro lado, en la medida de lo posible, conocer el entorno donde vas a fotografiar. Esto hará más fácil la toma de decisiones a la hora de comenzar con la sesión fotográfica: Sabremos puntos de interés, iluminación, elementos con los que contar… Muchas veces esto será imposible de conocer, pero siempre que sea posible, no desperdiciemos esa oportunidad.

Sé lo que quiero conseguir, ahora falta aplicarlo de la mejor manera posible para conseguir el objetivo de calidad final.

Tenía ganas de compartir salida de paisajes con mi buen amigo Raúl Mesa. Por unas circunstancias u otras hacía tiempo que no coincidíamos y siempre es un placer compartir tertulias fotográficas con él… esta semana, uno de los temas de conversación es su serie de arquitectura de larga exposición en blanco y negro, post que os recomiendo leer aquí.

El destino elegido (y marcado para volver) es la Cala del Xarco, en Villajoyosa.

La verdad es que llegamos con tiempo suficiente para explorar la zona. Hay varias zonas con muchas posibilidades y, si la nubes acompañan, pueden quedar unas estampas bestiales. En este caso, una bruma baja nos impidió ver el sol, nos hizo dudar y entre unas cosas y otras recorrimos toda la zona un par de veces buscando la mejor ubicación, tuvimos tiempo de caernos, mojarnos y, finalmente, poner los bártulos en un lugar aparentemente seguro.

La verdad es que no se si me pasé mas tiempo estudiando la zona y buscando el mejor encuadre o tratando de poner a salvo la cámara ante la llegada de las olas.

Últimamente no estamos teniendo mucha suerte con nuestras salidas matutinas, pero de esta salida rescato dos fotos: La que habéis visto arriba -ni que decir tiene que el mojarse es innegociable para sacar esa foto- y la panorámica que veis a continuación fruto de la unión de 9 fotografías.

Lo dicho, un sitio espectacular donde volveré.

No hay nada peor que la imagen que puede transmitir una web de venta de producto donde cada uno de ellos se nos muestra de una forma diferente, con fondos que no son uniformes, distintos tamaños de imagen, encuadres y composiciones diferentes para un mismo producto, etc…

No sé a vosotros, pero a mí me transmite la sensación de que el proceso de toma fotográfica no se ha cuidado lo más mínimo, que se ha realizado de “aquella” manera y la confianza que me genera esa web es cero. Y ya sabemos que en una tienda online –o en una web en general-, la confianza que se le debe proporcionar al usuario tiene que ser máxima.

Por ello, y después de haber realizado unas cuantas sesiones de fotos de producto, me permito la licencia de ofreceros algunos consejos o más bien, una pequeña guía de elementos que yo tengo en cuenta a la hora de realizar mis fotos:

  • Tener totalmente limpio el producto y el escenario. Sí. Parece una obviedad pero es algo imprescindible. En unas fotos donde podemos llegar a ofrecer un gran nivel de detalle, no es de recibo que nuestro producto aparezca con polvo o marcas no deseadas.
  • Usar un escenario neutro. En mi caso, un cubo de un metro en blanco, sin juntas en el fondo y con laterales y parte superior con una estructura de tela que me permite iluminar correctamente el producto evitando los tan molestos brillos y matizando las sombras.
  • Iluminación. Enlazo con el punto anterior… La luz siempre es fundamental, pero en el caso de la fotografía de producto, más. No hay que olvidarse de que tenemos que conseguir unas fotos donde el producto entre por los ojos del usuario. Nada de fotos apagadas o faltas de luz.
  • Equipo fotográfico. Mi recomendación pasa por el uso de focales fijas, que siempre ofrecen más calidad que una focal zoom. El uso del trípode también es altamente recomendable, sobre todo si vamos a repetir el mismo encuadre para muchos productos similares. El disparador remoto o usar el temporizador para efectuar disparos después de X segundo también vendrán bien para evitar posibles trepidaciones.
  • Apunta … y dispara. ¿Todo listo? Solo queda disparar –doy por hecho que la cámara la tienes correctamente configurada- … Aquí hay que buscar la composición adecuada para que el producto se luzca correctamente, sea atractivo y apetecible.

 

Una vez llegado a este punto, tenemos que pasar por el proceso de edición, totalmente necesario para dejar las fotos perfectas y, sobre todo, optimizar su peso. No hay que olvidarnos que Internet es un mundo donde el kilobyte vale oro y hay que optimizar el peso de las imágenes para que estas no pierdan calidad y tenga el menor peso para que la carga de la página sea lo más rápida posible. Un usuario que espera, se desespera.

Son unos pequeños consejos introductorios sobre los que desarrollar la creatividad que cada uno lleva dentro para obtener una fotografía de producto totalmente profesional y adaptadas a las necesidades de nuestro cliente.

En un entorno creativo suele ser habitual llegar a puntos donde piensas que tu musa, tu inspiración te ha abandonado… caminos sin salida, que parecen de no retorno. Son esos momentos donde cualquier idea te parece malísima y que no está al nivel de lo que tú eres capaz de ofrecer. Seguramente, con el paso del tiempo o mirándolo desde otra perspectiva, descubres que esa idea es buena… pero en ese momento no la sabes ver.

Porqué os cuento esto… pues muy sencillo: Para mis momentos de «crisis creativa» o cuando necesito recargar mi batería de sensaciones fotográficas suelo tener un lugar «refugio«, un lugar donde evadirme, donde poder ir en soledad con la única compañía de mi cámara. Es un ejercicio de pureza, de composición, de creatividad, de edición… Sacar de ese mismo sitio algo que sea diferente a todo lo que anteriormente tienes. Que puedas decir: «Sí, es el mismo sitio de siempre, pero esta visión es nueva».

Hoy he recurrido a «mi sitio», Arenales del Sol… Son ya unas cuantas veces las que he recurrido a este bello entorno y siempre descubro algo, siempre trato de aprovechar lo que el entorno me ofrece de una forma distinta… Parece que mi sitio me funciona…

Espero que os gusten estas dos visiones del mismo sitio: Una visión #blue hacia el mar, una visión #gris hacia la urbe. Dos fotos, dos conceptos.

Aquí, hace poco más de un año, comenzó mi andadura fotográfica 🙂

 

No sé si es vuestro caso o no, pero a mi me gusta planificarme hasta la saciedad cada una de las sesiones que llevo a cabo. En la medida de lo posible, me gusta visualizar mentalmente el entorno en el que me voy a mover, la luz con la que voy a contar… y todo ello enfocándolo al resultado que quiero conseguir.

No siempre sale todo según lo previsto, ya que muchas veces hay elementos externos, elementos que no están bajo control… elementos que te hacen activar la creatividad para tratar de conjugarlos en pos del objetivo final… o incluso variarlo porque le ves sustanciales mejores.

¿Que quiero contaros con este rollo? Pues simplemente poner un ejemplo de la ultima sesión realizada con Celia.

Tenía la idea clara: Necesitaba un entorno natural, con árboles más o menos frondosos… la idea era transformar esa vegetación en tonos rojos/magenta, conseguir unas fotos donde nuestra protagonista -en este caso Celia- fuera el foco principal sobre un entorno diferente que transmitiera armonía, que quedara atractiva y que por el entorno usado y el acabado final llamara poderosamente la atención…

El entorno, un campo de naranjos. Dificultad añadida: Pues los pocos árboles que había… Solución, buscar el ángulo en el que un par de árboles entraran en escena para dar esas sensación de frondosidad, meter en primeros planos algunas hojas desenfocadas…

Podéis juzgar vosotros mismos el resultado… yo estoy plenamente satisfecho con el mismo.

Y para ello no hicieron falta más allá de 20 fotos… incluyendo las típicas pruebas de luz, composición y disparos finales. 15 minutos que me resultaron poderosamente efectivos ya que conseguí lo que me había propuesto de inicio… a partir de ahí, la parte de edición donde he tardado algo más 😉 .