Es difícil fotografíar niños. Al menos yo lo veo así. ¿Por qué? Bien sencillo: Ellos van a su aire, se mueven, no paran y son los que marcan el ritmo. Pero hay veces en los que cambian, dan juego, quieren jugar con la cámara, se muestran alegres, divertidos, simpáticos (como son en realidad)… En ese momento solo queda tener el enfoque preparado y disparar. Leer más