El post-procesado de una fotografía

A nivel general, existe la creencia errónea de que las buenas fotos las hacen las buenas cámaras… cuando la realidad es que las buenas fotos las hacen los buenos fotógrafos. Está claro que tener un buen equipo (cámara y conjunto de objetivos) colabora sustancialmente a que el resultado sea lo mejor posible, pero si no ves la foto…

También, para obtener el resultado final que deseamos, influye mucho el revelado (y post-procesado) que le hagamos a la foto, los ajustes de sombras, iluminación, saturación, claridad etc… pudiendo sacarle a una foto normal un plus adicional que haga que la foto tenga más fuerza, más calidad… en definitiva, que sea más llamativa. El uso de Photoshop sobre una foto puede hacer de una foto buena otra muy buena o excelente.

Aquí entramos en el debate de aquellos que consideran que las fotos hay que dejarlas tal cual salen de la cámara con los que consideran que un post-procesado de la imagen nunca viene mal.

Y para muestra un botón… Algo sencillo, vamos a partir de la foto tal cual salió de la cámara y como la vamos a dejar finalmente, donde conseguimos una foto más nítida y con más fuerza. Parto de la base de que en mi caso, mi cámara es de aficionado, no me considera buen fotógrafo – estoy trabajando en ello 😉 – y no soy ningún experto en Photoshop.

Empezamos. Esta es la foto tal cual salida de la cámara:

A mi modo de ver, la foto está bien pero le falta un plus de fuerza, por lo que he optado por reencuadrarla un poco -llevándome a la modelo un pelín hacia la izquierda- y potenciando los negros. Además de acentuarle un viñeteado para focalizar la atención sobre la modelo. El resultado sería este:

Esto ya pareciendo otra cosa 🙂

Siguiente paso: Retoque de la piel. Como dice mi amigo Juan Giménez, sin abusar eh!!! 😉

Podemos eliminar pequeñas imperfecciones, quitar algún granito, arreglar ojeras, etc… Esto hay que hacerlo con sumo cuidado para no desvirtuar la imagen inicial. En este caso, como tenemos una cara completamente maquillada reflejando una caracterización que no tenemos en el mundo real, podemos ir incluso un punto más allá… pero siempre, con moderación.

Para que veáis las diferencias más claramente, una foto partida:

Como paso final -y como ya se avanza en la imagen anterior- transformamos la imagen en blanco y negro, donde además le damos más fuerza al pelo (ya se puede apreciar en la imagen anterior) y difuminamos las arrugas que tenemos en el fondo. Este sería el resultado final:

Si vais viendo las imágenes en grande podréis apreciar todos los cambios con más detalle. En próximos post iré poniendo los pasos seguidos para conseguir esta transformación.

Espero que os guste.

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